Amo a los videojuegos, pero odio todo lo que tiene que ver con ellos.

Rom Ponce

De afecciones y otros fantasmas de las navidades pasadas.

A estas alturas sería muy pretencioso intentar determinar en que punto conocí mi primer videojuego o cual fue mi primer videojuego o cualquiera de esas historias cursis que a aquellos que nacimos en los 80’s nos encanta redactar. E incluso no tendría ninguna novedad ni nada de especial el decir que en un punto de mi vida dije “quiero dedicarme a los videojuegos” y decidí hacerlo.

Cuando elegí ser generador de contenidos, los videojuegos no eran mi primer opción, me arriesgo a decir que incluso no los tenía contemplados, los amaba, quería dedicar mi vida a la generación de contenido creativo, pero simplemente no los tenía contemplados. E incluso, mirando en retrospectiva, fue muy abrupto el como pase de Diseñador Gráfico mediocre/malo a dedicarme tiempo completo al desarrollo y crítica académica de los videojuegos.

Soy consciente de lo impreciso e incluso arrogante que puede sonar el decir “soy desarrollador de videojuegos” o “soy escritor” o “soy crítico académico”; que puede parecer igual de ridículo que los títulos de “evangelizadores”. “emprendedores”,“consultores”, con los que se identifican aquellas personas que en mi opinión solo buscan trabajar en marketing de videojuegos, o engañar a otros ingenuos a partir de promesas de millones de apps vendidas, vendiendo boletos para eventos y talleres para obtener el éxito que ellos no han sido capaces de obtener.

Lo anterior me lleva al título del presente artículo:

Amo los videojuegos pero odio todo lo que tiene que ver con ellos.

Parte 1.

Odio al autonombrado “medio” AKA Prensa, Promoción, Evangelización de los videojuegos en México.

Y ello lo puedo argumentar con la siguiente frase, Confiar en las reseñas actuales de videojuegos, es equiparable a confiar en las reseñas de los panfletos que te regalan en el cine.

La “Industria” (sic) / “Medio” / etc, encargada de dar cobertura, análisis o simplemente comentarios respecto a los videojuegos, sólo publican reseñas que responden a los intereses comerciales de las distribuidoras, buscan ganar o conservar su patrocinio o incluso existen publicaciones, programas de televisión y medios diversos que directamente comparten el nombre de la compañía, distribuidora o tienda de videojuegos. La “escena independiente” (sic), no se encuentra aislada de tal conflicto de interés, ya que muchos comentaristas además de buscar el patrocinio directo de las diferentes marcas, les basta – y emocionan – con el merchandise, promocionales, invitaciones a eventos y demás parafernalia que los departamentos de PR les puedan proporcionar. Reflejando lo que en cualquier otro ámbito se denominaría como “Conflicto de interés”.

Es por ello que es muy raro ver cobertura de videojuegos que no se muevan en la esfera de las comercializadoras establecidas o incluso alejadas de la dinámica de las consolas, ya que tales compañías tienen muy claro que a los primeros fans que deben satisfacer es a sus principales promotores: la “prensa de videojuegos”.

Por lo tanto los revisores y reseñadores de publicaciones comerciales realizan comentarios y observaciones simplistas y sin ningún rigor de los videojuegos que les proporcionan las distribuidoras con la intención de que sean publicitados y promovidos para su venta. No es mi intención condenar las prácticas de mercadotecnia que utilizan las compañías distribuidoras que mediante estrategias de diferente naturaleza buscan vender sus productos, pero sí a la supuesta “crítica especializada” la cual, olvidando que se tratan de una plataforma de marketing, se asumen como analistas profesionales y producen reseñas superficiales pagadas por las distribuidoras. En la mayoría de los casos estos “analistas” no han terminado el recorrido de los videojuegos por razones de tiempo, por lo que están imposibilitados para hacer un análisis competente pues deben cumplir con los plazos estipulados por las distribuidoras para que el producto se mantenga como una novedad en el mercado. En pocas palabras, estamos en un momento en que una herramienta de marketing se “creyó” ser una plataforma de análisis y crítica y las publicaciones comerciales no son más que catálogos de venta con ínfulas de pensamiento crítico.

Tal necesidad de cumplir con lo acordado con las distribuidoras o buscar su favor, provoca situaciones bochornosas e incluso hilarantes, como el plagio de reseñas, publicación de traducciones literales de los motores de búsqueda, e incluso reseñas en las que simplemente no se ha jugado el titulo en cuestión.

Los eventos de “Desarrolladores”, generalmente son un fraude. Son comparables a aquellos libros que enumeran una serie de consejos para volverse millonario, escrito por alguien que se volvió millonario por vender libros a incautos que creen en sus consejos. Lamentablemente hay un mundo de diferencia entre decir “voy a hacer ejercicio” y realmente hacer ejercicio, y si añadimos a la formula que no haces ejercicio, pero encontraste el negocio de decirle a otros “cómo hacer ejercicio”, eso tiene un nombre.

 

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Un ejemplo es la “conferencia” “Como pasar del ámbito escolar al empresarial en videojuegos”, en el cual el “ponente” -risas en off- tiene en su curriculum un Indiegogo fracasado – debidamente eliminado y un videojuego inexistente. No voy a profundizar en atacar al individuo, ya que simplemente se me hace gente de buenas intenciones, pero con una nula capacidad de concretar proyectos, pero en cambio los organizadores de estos eventos, buscan llenar con cualquier contenido los espacios con la finalidad de vender los eventos.

El punto radica en que muy pocos de los participantes en estos eventos tiene una credencial comprobable. Por lo que cuando estos “curadores”, “ponentes” se presentan como: “Fulano \’RandomShaman\’ Fulamberto, evangelista y consultor en el desarrollo de videojuegos en México.” Poca confianza o incluso respeto me inspiran.

Tenemos otros ejemplos de gente no tan “bien intencionada” en la que los individuos se venden como game designers/developers/consultants, pero lo que desarrollan en sus estudios son: un programa de Mac OS que funciona como plantilla para shooters en el que únicamente cambian los assets gráficos, y hacen algo de dinero a base de publicidad con 35 juegos idénticos, eso no es game development, sin olvidar que ahora encontraron el negocio en el que venden seminarios/cursos/whatever donde te “enseñan” a hacer videojuegos.

Finalmente, mucho se dice que a todos nos gustan las hamburguesas pero nadie quiere conocer a la vaca, mucho menos visitar el rastro, y es muy fácil enumerar los cientos de problemas que envuelven a todo lo relacionado con los videojuegos, es muy fácil quejarse y no proponer una alternativa. E igualmente es muy cómoda la postura de de señalar que como individuos debemos ser mucho más críticos, que “cambio está en uno”, pero lamentablemente esa postura tan simplista, es la solución más accesible. Como consumidores, tenemos que aprender a ser mucho más críticos y analíticos de a quienes les otorgamos el poder de ser las voces de “el medio”.

Mucho se habla de que los videojuegos han crecido, probablemente, nosotros también debemos crecer.

 

 

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