El Backlog: La gloria por el infierno.

Por Jorge Gascón Matamoros

DISCLAIMER: El siguiente post contiene una opinión SUMAMENTE parcializada.

Cada que me entero que va a salir un videojuego que quiero, lo primero que pienso es esto:

¡LO QUIERO!

E inmediatamente me empieza a carcomer la culpa de ese monstruoso backlog de juegos que llevo encima.

maxresdefaultSí, así de culpable

¿Qué es el backlog? Muy fácil: Así como no nos basta el español para decir cosas como “presionar” (y decimos pushar) o any given sunday utilizamos frases anglosajonas, el backlog es la acumulación de juegos (comprados por nosotros o no) que tenemos arrumbados, ora en una esquina, ora en lo más recóndito de un disco duro.

Este fenómeno se ha vuelto el pan de cada día de los videojugadores gracias a las ventas Flash de PSN, o las ofertas de XBox Live o las infames ventas de temporada de Steam y se ve reforzado por iniciativas como Four in February de Joystiq  o How Long To Beat y les voy a decir algo sobre esta forma de ver las cosas:

ES UNA VERDADERA ESTUPIDEZ.

¿Por qué? Muy fácil. Si nos pusiéramos a realizar una lista de todas las actividades pendientes que pudiéramos tener, resultaría abrumador para nuestra vida e incluso sería muy difícil (por no decir imposible) tener una vida funcional, me di cuenta de esto después de ponerme a enlistar varias cosas de mi vida (las cuales enlistaré para su placer)

  • Videojuegos.
  • Libros que tengo que leer.
  • Discos que tengo que escuchar.
  • Lugares que hay que visitar
  • Y un largo etc.

Lo único que ganamos con el hecho de presionarnos para hacer X o Y cosa o probar A o B videojuego nos impide una verdadera actividad lúdica, eliminando así su propósito verdadero de entretener.

Al principio estaba muy emocionado con el 4iF de este año, incluso me propuse terminar The Walking Dead Season 2, The Wolf Among Us, Tomb Raider y 999, sin embargo cuando terminé los dos primeros y me dí cuenta de que no los estaba disfrutando del todo.

¿Quieren acabar con el mal que representa el Backlog? Fácil. Dejen de comprar juegos a montones. Cuando vayan a gastar esos $10, $5, $2 dólares que les puede costar pregúntense ¿De verdad lo voy a jugar? Y a largo plazo analicen cuánto dinero se han ahorrado. Quien sabe, en una de esas pueden hasta comprarse una casa o algo así de vacuo.